Parece una ficción… pero esos 37 artistas paraguayos lucharon durante los 35 años de la dictadura de Stroessner, y que decidieron usar un arma muy potente: el arte.

Aislados en un país olvido, en el corazón de América Latina, sus voces se mezclan para contar las anécdotas, los poemas escritos entre días de tortura, las canciones por las cuales uno se iba preso, la danza, las pinturas que el régimen militar no podía entender, las esculturas, el teatro que se hacia en los campos de concentración. Permitieron al pueblo soñar, imaginar una vida mejor en una época donde ni siquiera estaba permitido pensar.

Lejos del análisis histórico, esta es una historia humana, con el lenguaje sensible del arte que escapa a los regímenes dictatoriales.