Cineastas

En 2005, Marianne Slot, productora francesa, nos habla de «Hamaca Paraguaya», de Paz Encina, que ella decidió coproducir. Esa película es la primera que se rueda en celuloide en Paraguay en mucho tiempo. Empezamos a preguntarnos sobre ese país, a buscar el por qué de tan pocas películas paraguayas. Primero por curiosidad, nos impregnamos de la increíble historia de ese país, olvidado en el corazón de América del Sur, que tuvo que sufrir una historia tan dolorosa, una región del mundo cubierta de silencio. Por encima de todo nos ponemos a estudiar esos 35 años de la dictadura de Stroessner. Encontramos muy pocos documentos y como sabemos que los artistas son los que llevan la voz de los pueblos, decidimos entrar en contacto con ellos. Todos nos responden en seguida y empezamos numerosos intercambios vía internet, largas cartas donde cuentan los 35 años de esta dictadura que no parece interesar a nadie.
Así mantenemos correspondencia con 63 artistas y los vínculos que se tejen nos incitan a encontrarlos para seguir en persona esas discusiones. Observamos a su trabajo, escuchamos y la idea del documental se vuelve evidente. Un documental que queremos hacer en colaboración con cada uno de ellos. Queremos escuchar, sin intervención alguna, sus palabras, su silencio, filmar su trabajo. Gabriela Sabaté nos ayuda mucho para contactarlos. El rodaje empieza en 2006. Cada uno de los artistas nos habla de los indígenas, de la tierra roja del Paraguay, del Chaco y sabemos que no podemos hacer esta película sin conocer esa naturaleza, sin pasar tiempo con los indígenas. De ahí lo largo del rodaje, que se extendió entre 2006 y 2008, porque no queríamos traicionar sus palabras y buscábamos entender.
Si decidimos hablar de la dictadura a través de los artistas es porque estamos convencidos de que la lucha cultural es una de las más importantes en el mundo. El artista abre la curiosidad, permite reír, pensar, soñar y su papel es capital, sobre todo bajo un régimen de opresión. Queremos que esa película sea popular, queremos que la palabra de esos artistas, de esos indígenas pueda tocar a cada uno de nosotros por su sencillez. Las historias personales permiten otra lectura de la historia del país, del famoso plan Cóndor, de la psicología de este hombre, Alfredo Stroessner, quien durante 35 años despojó al Paraguay y vendió las tierras de los indígenas.

L’embardée

Es una empresa artística francesa, compañía de espectáculos en vivo que se abre al campo del audiovisual a través de cortometrajes y documentales. Creada en París por Sylvie Moreaux y Enrique Carballido en 1990, se instala en Pas-de-Calais en 2000 para trabajar sobre el desarrollo cultural en zonas rurales. Enrique Carballido viene del teatro «Zingaro» de Bartabas y en el campo musical canta sus propias composiciones en la primera época del grupo francés «Les Negresses vertes». Sylvie Moreaux tiene una formación más académica en el conservatorio de arte dramático. Actúa en varias compañías francesas, realiza también cortometrajes. Cuando deciden crear L’Embardée, es para dar a esa empresa un eje siempre popular y humano. L’Embardée crea numerosos espectáculos que recorren Francia y produce a varios artistas. Desde 2006, L’Embardée creó 3 espectáculos sobre el tema del Paraguay y organizó en Francia conferencias, muestras, recitales y proyecciones de cortometrajes con artistas paraguayos. ……………………..
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L’Embardée desarrolla vínculos con artistas de varios países a fin de trabajar siempre por la diversidad y la solidaridad cultural.

Sabatéfilm

Trabajo desde hace 17 años en producción audiovisual en Paraguay. En 2005 y luego de casi 30 años, se filmó un largometraje paraguayo en 35mm, en el cual participé como Jefa de Producción. La película fue «Hamaca Paraguaya», de Paz Encina.

A partir de esa experiencia, decidí que quería lograr que más historias paraguayas pudieran ser vistas en la pantalla grande y empecé a buscar proyectos de cine con los cuales vincularme. Fue cuando formar parte del staff del proyecto de Sylvie Moreaux y Enrique Carballido, directores franceses que querían realizar en Paraguay un documental sobre los artistas y la dictadura.

En primera instancia trabajé con ellos prestando un servicio de producción. Sin embargo, a medida que el proyecto avanzaba, escuchando el testimonio de artistas nacionales que vivieron la opresión de ese periodo de nuestra historia y viendo la pasión de los directores por el emprendimiento y la calidad de realización del mismo, sentí que este documental tenía un valor incalculable para el Paraguay y decidí involucrarme de una manera mucho más directa asumiendo la producción ejecutiva del proyecto, para que nuestro país tenga una participación importante dentro del mismo.